Al
abrir mis ojos la vi
Estaba
dormida, quieta, inmersa en sus sueños, completamente desnuda, frágil, expuesta
La
más perfecta, la más bella, la más amada
Anoche cuando
entramos en la habitación estábamos nerviosos, lo primero que hice fue besarla,
mirar sus ojos y contemplar su sonrisa. De ahí mi mente se desconectó y mi
cuerpo se entregó a su ser. Nuestras almas
fueron una.
No podría
explicar con letras lo que ocurrió en esas horas de pasión ya que solo tengo
recuerdos profundos de acciones que aún no tienen nombre. Solo sé que la noche fue oscura, pero nos
iluminaron las luces de la ciudad, las de la habitación, las de nuestros ojos.
Conocimos nuestras células y átomos con nuestras manos, respiramos el mismo aire, nos alimentábamos de
cada uno. Nos mezclamos como arcilla,
las palabras se perdían en nuestras cabezas, solo salía el aliento y el sudor
de nuestras bocas. Adheridos. Eternos. Aromas fundidos.
Fuertes y
débiles sobre la cama, frescos y acalorados bajo la ducha, sumergidos amantes
bajo el agua. Inmortales. Locos y necios, esclavos y amos ante la tentación. Perdidos
en nosotros. Inmutables. Amanece…
Al
abrir sus ojos me vio
Estaba
despierto, quieto, inmerso en sus sueños, completamente desnudo, frágil, expuesto
El menos
perfecto, el menos bello pero el más amado
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