domingo, 30 de agosto de 2020

Al abrir mis ojos la vi

 

Al abrir mis ojos la vi

Estaba dormida, quieta, inmersa en sus sueños, completamente desnuda, frágil, expuesta

La más perfecta, la más bella, la más amada

 

Anoche cuando entramos en la habitación estábamos nerviosos, lo primero que hice fue besarla, mirar sus ojos y contemplar su sonrisa. De ahí mi mente se desconectó y mi cuerpo se entregó a su ser.  Nuestras almas fueron una.

No podría explicar con letras lo que ocurrió en esas horas de pasión ya que solo tengo recuerdos profundos de acciones que aún no tienen nombre.  Solo sé que la noche fue oscura, pero nos iluminaron las luces de la ciudad, las de la habitación, las de nuestros ojos. Conocimos nuestras células y átomos con nuestras manos,  respiramos el mismo aire, nos alimentábamos de cada uno.  Nos mezclamos como arcilla, las palabras se perdían en nuestras cabezas, solo salía el aliento y el sudor de nuestras bocas. Adheridos. Eternos. Aromas fundidos.

Fuertes y débiles sobre la cama, frescos y acalorados bajo la ducha, sumergidos amantes bajo el agua. Inmortales. Locos y necios, esclavos y amos ante la tentación. Perdidos en nosotros. Inmutables. Amanece…

Al abrir sus ojos me vio

Estaba despierto, quieto, inmerso en sus sueños, completamente desnudo, frágil, expuesto

El menos perfecto, el menos bello pero el más amado

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El Despertar del Amor